Caballero Bonald
Tras tantos días concentrado en un trabajo absorvente, no se me ocurre nada mejor que ofrecer una contraposición (que no oposición). Donde reinó la imágen, ahora la palabra, donde la participación y la muchedumbre, ahora la reflexión íntima. La poesía también puede ser un vehículo de la memoria, como esta de 1959 publicada en Pliegos de Cordel de J.M. Caballero Bonald. APRENDIENDO A VER CLARO 1 Fueron haciendo un corro alrededor del muro cuarteado y llamaban a gritos, no sé a quién todavía, volviéndose un momento hacia el chaflán antes de deslizarse entre los abatidos postes de la cerca. Lo recuerdo despacio: no podría olvidarme jamás de aquella voz mojada de lujuria, de aquellos broncos brazos aferrados al pilar de las bardas, de aquel mirar vidrioso prendido en el alféizar. Vienen por Rosa ( oí que susurraban), vienen sólo por ella. Y ya todo fue como un trueno alrededor del cuarto. (Nadie vendrá por ti, mi guardadora paciencia, delantal de mi infancia.) Escuché desde el fon...